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Descubren que el Cerebro Adulto Fabrica Nuevas Neuronas



Hace poco se descubrió que, al contrario de lo que se pensaba, el cerebro adulto sigue fabricando neuronas en el hipocampo, región cerebral relacionada con el aprendizaje y la memoria, hasta la muerte del individuo. Lo que todavía no se sabe exactamente es cómo y por qué nacen esas nuevas células nerviosas.

Un artículo que acaba de ser publicado en la revista Trends in Cognitive Sciences revisa las últimas investigaciones al respecto, realizadas con ratones de laboratorio. “Las nuevas neuronas pueden ajustar finamente el hipocampo a los cambios del entorno”, ha resumido Maya Opendak, de la Universidad Princeton y coautora del informe.

 

Queda cada vez más claro es que las experiencias estresantes, como la falta de sueño, el rechazo social o la exposición a los olores de depredadores, disminuyen el crecimiento de células nerviosas en el cerebro de los mamíferos. Y al contrario, las vivencias agradables, como el apareamiento o el ejercicio físico, estimulan la neurogénesis. En el primer caso, los individuos llegan a manifestar trastornos cognitivos, como dificultades para recordar o aprender a moverse por diferentes entornos.

Por otro lado, los científicos aún discrepan sobre el ritmo de producción de las nuevas neuronas: ¿nacen solo bajo circunstancias específicas o son fabricadas continuamente por si son necesarias en el futuro?

Otro asunto peliagudo es su función adaptativa. En realidad, el freno a la neurogénesis por el estrés incrementa las opciones de supervivencia, ya que se inhibe la conducta exploratoria en aras de la seguridad del individuo. Por su parte, el aumento de número de células nerviosas por gratificación reduciría la ansiedad y mejoraría la capacidad de aprendizaje y exploración, factores imprescindibles para alcanzar el éxito reproductivo. Sin embargo, cuando los niveles de tensión emocional son demasiado elevados y continuados, se produce una respuesta contraproducente: el “parón” de la fábrica de neuronas puede producir trastornos de ansiedad y depresión.

NACEN 1.400 NUEVAS NEURONAS


Hasta hace pocos años se pensaba que, durante la vida adulta, el cerebro no produce neuronas nuevas. Sin embargo, esta teoría no es cierta, y ahora un equipo de científicos del Instituto Médico Karolinska (Suecia) ha diseñado una técnica basada en la medición de carbono 14 para determinar cuántas células se generan al día en el cerebro humano.

Para llevar a cabo su estudio, que se publica en la revista Cell, los investigadores han desarrollado un curioso método. Durante los años 50, en plena Guerra Fría, las pruebas nucleares produjeron un incremento de carbono 14 en la atmósfera. A través de la fotosíntesis, este carbono se incorporó a los vegetales y de ahí se extendió por toda la cadena trófica. Años después, las pruebas nucleares cesaron y los niveles de carbono 14 volvieron a ser más bajos.  Cuando las células duplican sus cromosomas, este carbono 14 queda integrado en el genoma, y por tanto constituye un marcador único que indica la edad de dichas células. 


Los investigadores analizaron por espectrometría de masas el carbono 14 de células del hipocampo adulto, y llegaron a la conclusión de que cada día se producen unas 1.400 neuronas nuevas en nuestro cerebro, y esta tasa va disminuyendo a medida que se envejece. “Durante mucho tiempo se pensaba que nacemos con un número determinado de células cerebrales, y que es imposible generar nuevas neuronas después de nacer”, ha explicado Jonas Frisén, uno de los autores. “Después se empezó a pensar que existe cierta tasa de renuevo, pero no se sabía en qué cantidad, ni su importancia para la función cerebral. En este estudio hemos proporcionado pruebas de que existe neurogénesis en el hipocampo durante toda la vida, lo que sugiere que las nuevas neuronas pueden contribuir a la función del cerebro humano”.  


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Mitos y Verdades de nuestro Cerebro, por Facundo Manes


Facundo Manes es un neurocientífico argentino creador del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y del Instituto de Neurociencias de la Universidad Favaloro. Entre sus contribuciones más importantes Manes identificó las áreas prefrontales relacionadas con el proceso de toma de decisiones en humanos, junto con Calder los mecanismos neurales de la agresión y el rol de la ínsula en los procesos cognitivos y emocionales. Colaboró en la revisión de la manera de hacer el diagnóstico de la demencia frontotemporal. 
Desde su regreso a la Argentina en 2001 Manes ha creado un laboratorio multidisciplinario para el estudio de los procesos cognitivos y conductuales humanos. Es miembro de varias sociedades científicas nacionales e internacionales como Royal Society of Medicine, la Asociación Neuropsiquiátrica Argentina, Asociación Americana de Neurología, el grupo de Investigaciones sobre Afasia y Trastornos Cognitivos de la Federación Mundial de Neurología y la Asociación Británica de Neuropsicología. 

Mitos y Realidades sobre el Cerebro

¿Qué tanto y qué tan poco se sabe del cerebro?
Definitivamente la gran cantidad de investigaciones que se han llevado a cabo en el campo de las neurociencias en las últimas décadas han generado muchísimas respuestas a temas centrales para la comprensión del funcionamiento del cerebro. Pero fueron justamente a partir de dichas respuestas que han surgido —y surgen día a día— una cantidad inconmensurable de preguntas esenciales que aún quedan por responder. Aunque sabemos mucho de procesos específicos, como dijimos unas páginas atrás, todavía no hay una teoría general del cerebro que explique su funcionamiento general ni sabemos cómo las neuronas y sus conexiones dan lugar a ese proceso íntimo, personal, subjetivo que es propio de cada uno de nosotros al experimentar o vivir una situación dada.


¿Es cierto que las computadoras podrían imitar el cerebro humano?
El cerebro tiene una capacidad plástica para remodelar sus circuitos que aún la tecnología no ha logrado igualar. Muchos modelos de inteligencia artificial computarizados están en desarrollo para intentar imitar la forma en que la información se adquiere, pero la complejidad del cerebro —y su plasticidad— excede la comparación con una computadora. Será muy difícil crear una simulación parecida a la del cerebro humano por su capacidad única de adaptarse a un contexto en cambio permanente. Por ejemplo, con los últimos avances de la tecnología y luego de años de trabajo se puede desarrollar un robot autónomo que patee una pelota. Pero si el objetivo es que ese robot haga otro movimiento preciso se necesitará otra gran inversión de tiempo y recursos para lograr ese nuevo acto motor. Uno ni siquiera puede imaginar cuánto tiempo se necesitaría para que un robot imitara los movimientos, la inventiva y la capacidad de adaptación del segundo gol de Maradona a los ingleses en el Mundial de Fútbol de 1986.

¿Es real la frase que afirma que «solo usamos un 10% del cerebro»?
Es falso. De ser así, al remover el 90% del cerebro no deberíamos observar cambios. Lo que sí es cierto es que la plasticidad de las conexiones nerviosas seguramente tiene un gran potencial que aún no sabemos —o no podemos— aprovechar.


¿Cuánta energía consume el cerebro por día? ¿Es equivalente al consumo de calorías del ejercicio físico? ¿Por qué la actividad mental utiliza menos energía para su funcionamiento?
Parece haber un acuerdo en la literatura científica hasta hoy que indica que el cerebro es responsable de aproximadamente el 20% de las calorías que gasta nuestro cuerpo en un día. Por lo tanto, si una persona consume 2500 calorías, unas 500 serán utilizadas para suplir los procesos del tejido nervioso. Esto es claramente distinto al gasto que traería realizar actividad física 24 horas sin cesar. Claro está: el tejido muscular y el tejido nervioso tienen distintos requerimientos energéticos para realizar sus funciones.

¿Es cierto que las neuronas no se renuevan cuando somos adultos?
Cada día es más convincente la evidencia de que existen ciertas regiones del cerebro en las que el desarrollo neuronal ocurre en la vida adulta. Este fue uno de los temas más controversiales en el campo de las neurociencias y, como tal, aún merece mucha dedicación para aprovechar el potencial beneficio de la posible regeneración neuronal.


¿Somos cada vez más inteligentes?
Hay un fenómeno muy interesante denominado el «Efecto Flynn» que muestra que cada generación obtiene puntajes más altos en pruebas de inteligencia que su generación anterior. Muchas hipótesis se han planteado para intentar explicar este fenómeno. La hipótesis multifactorial pareciera ser la más acertada sobre esto, en la que se postula que cambios como las mejoras en la nutrición y la mayor complejidad ambiental podrían explicar este aumento.

¿El dolor nace en el cerebro? ¿Puede controlarse?
El dolor como concepto siempre ha producido una interesante discusión por la gran cantidad de disciplinas que lo han abordado, tales como la filosofía, la biología y la psicología. Lo cierto es que podemos hablar de una sensación de dolor que es el resultado de receptores especializados en nuestro cuerpo que envían la información al cerebro a través de la médula espinal, para que este lo procese y reaccione de manera apropiada. De la misma manera, podemos reconocer ciertas áreas del cerebro que procesan el dolor, o que están involucradas en la percepción del dolor. Por ejemplo, existen ciertas patologías en las que hay un umbral mucho más elevado para experimentar el dolor (la llamada «hipoalgesia»). Es cierto, entonces, que el dolor puede disminuirse, del mismo modo que una persona puede sentir dolor ante la ausencia de estímulos dolorosos.


¿Es posible aprender mediante mensajes subliminales?
La psicología cognitiva aún está intentando descomponer las propiedades del procesamiento subliminal. Una de las razones por las que hoy no es convincente la idea de incorporar información de manera subliminal es que la velocidad con que se presentan los estímulos (en general, por debajo de los 40 milisegundos) no permitiría procesarlos de manera completa, sino como partes disgregadas que impedirían un almacenamiento correcto de la información.

¿El cerebro se gasta?
Existen ciertas patologías en las cuales, sea por carga genética o por cambios espontáneos, el cerebro comienza a degenerarse por muerte progresiva de neuronas. Al depender de la región del cerebro en la cual predomina dicha degeneración, el individuo puede presentar diferentes alteraciones en la conducta, en la parte motora o sensorial y en la forma en que procesa la información proveniente del mundo que lo rodea (procesos cognitivos).


¿Las neuronas mueren fatalmente o hay manera de fortalecerlas?
Las neuronas pueden morir por procesos degenerativos o por toxicidad. Hoy sabemos que hay formas de fortalecer las conexiones que se establecen entre las neuronas. En estudios básicos hechos en roedores, por ejemplo, se comparó el cerebro de aquellos que fueron criados en ambientes simples con el cerebro de aquellos que fueron criados en ambientes enriquecidos con una gran cantidad de estímulos. El resultado de dicho estudio reveló que había una mayor cantidad y complejidad de conexiones entre neuronas en estos últimos. A partir de modelos tan básicos, hemos aprendido que la estimulación (tanto social como intelectual) genera redes más complejas que pueden retrasar y contrarrestar los efectos de la degeneración neuronal.

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10 Tips para Mejorar tu Concentración cuando Trabajas


Exámenes, redacción de informes, resolver problemas laborales… Muchas de nuestras actividades diarias requieren una buena dosis de concentración, y es que además ésta capacidad es muy importante en relación al aprendizaje y la memoria. Sin embargo, la dificultad para resistir las distracciones o de mantener un buen nivel de atención durante tiempos largos son dos quejas más que frecuentes entre la gente. Aquí te pasamos algunos trucos para ayudarte a concentrarte mejor:

1.    Usa tu metacognición. Aprender cómo funciona la atención en general, los distractores que más te afectan a ti, cuando empiezas a fatigarte, son aspectos fundamentales que te ayudarán a gestionar mejor tus recursos atencionales.



2.    Haz descansos periódicos y mejor en entornos naturales. Diversos estudios como el  realizado por Marc G. Berman y sus colaboradores de la Universidad de Michigan en 2008 han mostrado el poder de los ambientes naturales como los bosques y parques para reducir la fatiga atencional. Así que, busca un parquecito y date un pequeño paseo cada dos horas aproximadamente.


3.    Entrena tus capacidades cognitivas. Cada vez son más las publicaciones científicas que dicen que mejorar las capacidades mentales es algo posible. Jolles y sus colaboradores publicaron en 2013 que el entrenamiento en memoria de trabajo promovía cambios en la conectividad entre estructuras de la red fronto-parietal del cerebro, implicada en el procesamiento de la atención. Así, los programas de entrenamiento online podrían suponer una opción más innovadora y divertida que te permite ejercitar tus capacidades de concentración donde quiera que estés.



4.    Modifica tu entorno. Es muy recomendable que elimines de tu entorno la mayor cantidad de distractores posibles. La televisión, gente hablando, música de tu grupo favorito captarán tu atención impidiendo que la dediques a la tarea importante. También es importante que estés cómodo, así que no olvides controlar la temperatura de la habitación, usa una silla cómoda, etc.


5.    Practica la meditación. En 2007 un equipo de investigadores liderados por Yi-Yuan Tang, describieron en un artículo publicado en la revista científica PNAS que entrenar 20 minutos al día durante cinco días era suficiente para mejorar el rendimiento en un test de atención, además de reducir la ansiedad y la fatiga.



6.    Usa estrategias para controlar tus pensamientos. Si ves que te distraes y estás pensando en otra cosa, repítete una frase ‘reorientadora’. Decirse a sí mismo palabras como ‘Concéntrate’, o ‘Vuelve al estudio’ te ayudarán a parar el pensamiento y volver a centrarte en el contenido de lo que estás haciendo.



7.    Juega a videojuegos. En un estudio ya clásico de la Universidad de Rochester (Nueva York) publicado en Nature, se observa que aquellas personas que jugaron a videojuegos de acción mejoraban su atención selectiva visual, eran capaces de atender a más estímulos y eran más eficientes en la forma de usar sus recursos atencionales.


8.    Cambia de contenidos. Esto evitará que te aburras haciendo todo el día lo mismo. Alterna materias o tareas y también su grado de dificultad, o el tipo de estrategias de aprendizaje que debes poner en marcha. Si evitas saturarte mantendrás la motivación.



9.    Organízate para controlar la ansiedad. A veces tenemos tantas cosas que hacer que no sabemos por dónde empezar, y cuando nos ponemos, nos invaden pensamientos y preocupaciones sobre lo que todavía nos queda por hacer. Una buena estrategia para evitar esos pensamientos distractores es organizar las actividades diarias y mantener un horario, ello facilitará que nos centremos cada momento en la tarea que nos toca realizar.



10.    Haz ejercicio físico. Todo un cuerpo de publicaciones apunta en la dirección de que el ejercicio físico mejora el rendimiento cognitivo. Michele T. Tine y Allison G. Butler publicaron en 2012 un artículo en la revista Experimental Educational Psychology en el que demostraron que el ejercicio aeróbico breve (12 minutos) mejoró la capacidad de atención selectiva en un grupo de niños.


Sabemos que la tarea es dura, así que no olvides reforzarte por el esfuerzo. Eso sí, es importante que al premiarte, lo hagas por haber cumplido un objetivo concreto. Por ejemplo, si te apetece levantarte ‘a ver qué hay en la nevera’, hazlo cuando hayas completado una parte de tu trabajo, pero no por dejarlo a medias. Así el premio te sabrá mejor.

Marisa Fernández, Neuropsicóloga Senior, Unobrain



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Vamos al Gimnasio Cerebral, por Nestor Braidot


PSICOECONOMIA
Desde que el israelí Daniel Kahneman ganó el Premio Nobel de Economía en 2002 por sus estudios sobre la "economía del comportamiento" y la toma de decisiones bajo incertidumbre, han pasado muchas cosas. Entre ellas, una economía global en crisis, mercados financieros desplomados y una foto de Barack Obama, mejor dicho, una foto del libro que estaba leyendo Barack Obama los días previos a las elecciones presidenciales de 2012: nada menos que Pensar rápido, pensar despacio, el best seller mundial de Kahneman que cruza las teorías de Adam Smith y Keynes con las enseñanzas provenientes del campo de la psicología. En el centro de esta lectura, un dato que llena las fibras de aliento: Obama, al igual que líderes de otros países como Inglaterra, Francia o Canadá, buscan cómo aplicar las lecciones de la psicoeconomía y la economía de la felicidad en sus políticas públicas. Es más, fundamentalmente bajo el halo de Kahneman, la psicoeconomía comenzó a permear la esfera pública, pero también los ámbitos académicos, lo que demuestra lo que ya todos presentían: la economía clásica estaba agotada. "Una abundante literatura científica revela cientos de resultados que no coinciden con las predicciones de los modelos económicos tradicionales que se enseñan en la mayoría de las universidades del mundo", dice el economista Martín Tetaz desde su libro Psychonomics, el baluarte local de la metaciencia que se viene. 

GIMNASIA CEREBRAL
Según Nestor Braidot es un entrenamiento para lograr la autoconciencia, mejorar la toma de decisiones, expandir la concentración, la memoria y la racionalidad. ¿El objetivo? Mejorar la toma de decisiones, tanto en el ámbito empresario como en nuestra microeconomía hogareña, y tener, claro, conciencia de las variables del mundo que nos rodea. Así, Braidot dirá cosas como: "Hay que entender que el consciente no gobierna las acciones, el que gobierna es el metaconsciente. Yo me ocupo de enriquecer el metaconsciente". O también: "Hoy el foco no es agregar cantidades de fórmulas, cantidades de libritos, sino cómo hacer para que esas fórmulas y libritos trabajen en tu cerebro y te den la capacidad de crear nuevas fórmulas y nuevas ideas, ser más creativo y eficiente".  

El gimnasio cerebral que propone Braidot apunta a potenciar la percepción, a reconocer e identificar las emociones propias y ajenas en pos de la racionalidad, dirigir el pensamiento y enfocarse en el aquí y ahora. Sus alcances van desde el ahorro y los gastos diarios hasta la influencia de estrategias publicitarias y de marketing y las resonancias de grandes decisiones empresariales. A la hora de alcanzar la autoconciencia emocional, el primer paso es la meditación. Sí, el gran ohm que se ha colado desde hace casi una década en el empresariado mundial. Hoy, el llamado mindfulness ("atención plena" o "presencia mental" pueden ser buenas traducciones) se utiliza en distintas patologías clínicas, médicas y psicológicas que atraviesan el dolor crónico, la ansiedad o el estrés. Es más, hay variados estudios que confirman que, durante la meditación, se producen cambios en las estructuras de nuestro sistema nervioso central: áreas de la corteza prefrontal que se encienden, asociadas a emociones y funciones sociales, y otras que disminuyen su actividad, como la amígdala, asociada a las emociones negativas. 



"La meditación trabaja sobre los neurocircuitos de la concentración", explica Braidot, que duerme cinco horas diarias, medita por la mañana y por la noche y escribe bien temprano, en estado de trance. Brindó cursos en agencias de seguros y empresas globales, dirigió estudios de marketing y dio el puntapié inicial para la creación de la Neuroseguridad Industrial, un trabajo de campo que, ejercitando determinadas zonas cognitivas, apunta a aumentar la concentración sostenida de los operarios. Cuando puede, viaja a la India. La última vez, bajo un manzano, escuchó la arenga espiritual del presidente de la empresa textil más importante de Oriente. Lo que se viene, afirma, es la aplicación de conceptos de la física cuántica dentro del universo de la economía. Pequeñas partículas que cambian su consistencia molecular ante el observador. Reaccionan. O accionan, a la manera de Braidot. 

¿CÓMO ENTRENAR EL CEREBRO?
Además de ir al gimnasio para tener un físico en buenas condiciones, hay que hacer gimnasia cerebral para tomar buenas decisiones. Por lo contrario, la consecuencia será la deriva fortuita.

El entrenamiento neurocognitivo, donde se potencia la concentración, la atención selectiva y la atención dividida, la toma de decisiones, funciones ejecutivas; y el entrenamiento de autoliderazgo emocional, es decir, cómo puedo tener consciencia de mí mismo, someterme a autobservación y dirigir mi comportamiento.

El primer paso es aprender a respirar desde el diafragma. Se empieza concentrando la atención en la respiración, con lo que conseguiremos aislarnos del entorno y observarnos a nosotros mismos. En cuanto al entrenamiento neurocognitivo, empezaríamos con un ejercicio que consiste en desatender cosas que no queremos atender para concentranos en lo que sí queremos. Hay que empezar a aprender a percibir.

EJERCICIO
Cuando veas la próxima película, quítale el sonido e intenta interpretarla sólo a través de la imagen. Al día siguiente, haz lo contrario, escucha sólo el sonido, de este modo empezarás a potenciar tus habilidades de percepción de uno y otro sentido. Al final, comprenderás mejor el mundo que te rodea y a las personas y, por consiguiente, tus decisiones serán más acertadas.

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Neurociencias: Felicidad 2050 por Richard Davidson



Neurociencias: ¿Las Mujeres son más Emotivas que los Hombres?


¿Hay diferencias de género a la hora de procesar las emociones? Este fue el punto de partida de la investigación desarrollada por la Universidad de Basilea (Suiza) y cuyos resultados recoge la revista Journal of Neuroscience.

Estudios anteriores han demostrado que las mujeres ven los eventos a nivel emocional mucho más estimulantes -emocionalmente hablando- que los hombres. Además, teniendo en cuenta que las emociones influyen en nuestra memoria puesto que cuanto más emocional es la situación más probabilidad hay de que la recordemos, los científicos intentaronaveriguar si era posible que las mujeres superaran a los hombres en las pruebas de memoriateniendo en cuenta esta circunstancia.

 

Así, realizaron un experimento con un total de 3.398 participantes relativo a pruebas de memoria respecto a situaciones neutrales, negativas y positivas a nivel emocional. Así, las mujeres fueron capaces de recordar mucho mejor que los hombres cuando las situaciones eran especialmente negativas, circunstancia que volvió a repetirse cuando se trataba de imágenes positivas. Las mujeres recordaban con mucho mejor detalle las situaciones positivas que los hombres.

“Esto sugiere que las diferencias que dependen del género en el procesamiento emocional y la memoria se deben a diferentes mecanismos”, explica Annette Milnik, coautora del estudio.

A la par que realizaban el experimento, monitorizaron la actividad cerebral de 696 sujetos, descubriendo que, entre las mujeres, la actividad cerebral se disparaba cuando se relacionaba con un contenido emocional con gran carga negativa. “Este resultado apoyaría la creencia común de que las mujeres son emocionalmente más expresivas que los hombres”, aclara Klara Spalek, líder del estudio.

EL BOTÓN CEREBRAL DEL MIEDO

El miedo es una emoción necesaria, pero en su justa medida: tan malo es tener poco (lo que aboca a las conductas temerarias) como demasiado: entonces nos enfrentamos a trastornos de ansiedad.

Los científicos sabían que el aprendizaje y la memoria de este sentimiento procedía de una región cerebral llamada amígdala central, pero ignoraban qué mecanismo neuronal la activaba.

Ahora, neurocientíficos del Cold Spring Harbor Laboratory han afinado más y, después de realizar experimentos con ratones, señalan un grupo de neuronas llamado núcleo paraventricular del tálamo (PVT, por sus siglas en inglés). Al parecer, esta zona de la masa gris es extremadamente sensible a las situaciones de estrés.


Como explican en la revista Naturelas células nerviosas del PVT se enraízan profundamente en la amígdala central; cuando los científicos desconectaban este vínculo, los animales de laboratorio dejaban de aprender a reaccionar con miedo ante los estímulos. Es, por tanto, una diana ideal para desarrollar fármacos contra los trastornos de ansiedad.

La clave en esa conexión, como comprobaron los autores del estudio al analizar datos de personas aquejadas de estrés postraumático, reside en una molécula llamada BDNF, mensajero químico asociado a trastornos de ansiedad y que desempeña un papel importante en el nacimiento y la conexión de neuronas. Al aumentar los niveles de BDNF en la amígdala central de los ratones, estos mostraban una conducta más temerosa y creaban recuerdos a largo plazo sobre las situaciones que le habían generado angustia.

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Neurociencias: ¿El Cerebro Tiene Edad?

La capacidad de desarrollarse del cerebro solo tiene como limite nuestra incapacidad de concebirla como tal. Creemos y sucumbimos ante la "edad" o las "exigencias" o la "falta de tiempo". Por el contrario, los nuevos estudios revelan que el cerebro solo tiene la edad de nuestros proyectos.

Veamos y disfrutemos entonces de una serie de artículos científicos de divulgación extraídos de la revista Muy Interesante, que nos enseñan los últimos avances en neurociencias aplicadas a la vida cotidiana. 



¿A QUÉ EDAD MADURA EL CEREBRO?

Un estudio del Instituto de Neurociencia Cognitiva de Londres sugiere que el cerebro continúa desarrollándose después de la infancia y la pubertad y que no está totalmente maduro hasta que superamos los 30 años, e incluso después de cumplir los 40. Los hallazgos contradicen teorías previas que apuntaban a una maduración cerebral mucho más temprana.


Los resultados de la investigación, dirigida por la neurocientífica Sarah-Jayne Blakemore, sugieren que el córtex prefrontal es la zona que experimenta un período de desarrollo más prolongado. Esta región cerebral es importante para funciones cognitivas superiores como la planificación y la toma de decisiones. Además, juega un papel clave en el comportamiento social, la empatía y la interacción con otros individuos, y en ella residen algunos rasgos de la personalidad.


EL INTERRUPTOR CEREBRAL DEL COMPORTAMIENTO

Nuestro cerebro posee una especie de interruptor que regula nuestro comportamiento frente a la información sensorial que nos llega de nuestro entorno. Así lo demuestra el último estudio de un equipo de científicos del NERF (Neuro Electronics Research Flanders) y del VIB (Flanders Institute for Biotechnology).

Los procesos cerebrales están desentrañándose poco a poco gracias a la neurociencia pero, ciertamente, nuestro cerebro en sí es bastante complejo como para desvelar sus secretos con facilidad. El procesamiento cerebral a nivel de circuitos neuronales de información es quizá la parte menos transparente y es en la que se ha centrado este grupo de investigadores. Tras estudiar el proceso cerebral del pez cebra con objeto de averiguar cómo combina el cerebro los estímulos internos y externos, descubrieron que la habénula dorsal(equivalente a la habénula de los mamíferos que no es sino el procesador cerebral del aprendizaje y el estrés) actuaba como interruptor cerebral para desencadenar comportamientos distintos.


Así pues, nuestro interruptor cerebral no es sino la habénula, que actúa seleccionando cierta información sensorial para enviarla después a las áreas posteriores del tronco encefálico, regulando así nuestro comportamiento.

El equipo ha integrado neurobiología e ingeniería a escala nanométrica para profundizar en las funciones del cerebro en varios niveles de detalle. Gracias a este enfoque multidisciplinar, los investigadores han podido mirar más allá de las células del cerebro, para estudiar los circuitos neuronales y su vínculo con el comportamiento.

EL CEREBRO Y LAS DECISIONES

A los seres humanos nos gusta pensar quetomamos cada una de nuestras decisiones de manera consciente o, lo que es lo mismo, que existe el libre albedrío. Sin embargo, el neurocientífico Patrick Haggard, del University College de Londres (Reino Unido), asegura que los estudios del cerebro indican que antes de que seamos conscientes de que estamos decidiendo algo tan simple como si beberemos té o café en el desayuno, o qué camino recorreremos para llegar al trabajo, nuestro cerebro ya ha escogido. Las elecciones sobre cuál será nuestra próxima acción son fruto de una serie de reacciones bioquímicas que ocurren en el córtex parietal, tal y como demostró Angela Sirigu, neurocientífica en el Centro de Neurociencia Cognitiva del CNRS, en Francia. 




Por otra parte, científicos de la Universidad de California (EE UU) han probado que analizando un área de la corteza prefrontal con resonancia magnética funcional es posible predecir el comportamiento humano en 3 de cada 4 casos, revelando los propósitos y deseos de los individuos antes incluso de que ellos los conozcan. 

A esto se suma que una investigación dada a conocer hace poco en The Journal of Neurosciencerevelaba que existe una conexión entre la actividad del cerebro humano en las neuronas núcleo accumbens -el centro de las recompensas- y el comportamiento futuro con respecto a la alimentación y el sexo, de manera que con un escáner se puede adivinar cuánto pesará una persona dentro de seis meses, e incluso cómo será entonces su vida sexual.