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Neurociencias: ¿Las Mujeres son más Emotivas que los Hombres?


¿Hay diferencias de género a la hora de procesar las emociones? Este fue el punto de partida de la investigación desarrollada por la Universidad de Basilea (Suiza) y cuyos resultados recoge la revista Journal of Neuroscience.

Estudios anteriores han demostrado que las mujeres ven los eventos a nivel emocional mucho más estimulantes -emocionalmente hablando- que los hombres. Además, teniendo en cuenta que las emociones influyen en nuestra memoria puesto que cuanto más emocional es la situación más probabilidad hay de que la recordemos, los científicos intentaronaveriguar si era posible que las mujeres superaran a los hombres en las pruebas de memoriateniendo en cuenta esta circunstancia.

 

Así, realizaron un experimento con un total de 3.398 participantes relativo a pruebas de memoria respecto a situaciones neutrales, negativas y positivas a nivel emocional. Así, las mujeres fueron capaces de recordar mucho mejor que los hombres cuando las situaciones eran especialmente negativas, circunstancia que volvió a repetirse cuando se trataba de imágenes positivas. Las mujeres recordaban con mucho mejor detalle las situaciones positivas que los hombres.

“Esto sugiere que las diferencias que dependen del género en el procesamiento emocional y la memoria se deben a diferentes mecanismos”, explica Annette Milnik, coautora del estudio.

A la par que realizaban el experimento, monitorizaron la actividad cerebral de 696 sujetos, descubriendo que, entre las mujeres, la actividad cerebral se disparaba cuando se relacionaba con un contenido emocional con gran carga negativa. “Este resultado apoyaría la creencia común de que las mujeres son emocionalmente más expresivas que los hombres”, aclara Klara Spalek, líder del estudio.

EL BOTÓN CEREBRAL DEL MIEDO

El miedo es una emoción necesaria, pero en su justa medida: tan malo es tener poco (lo que aboca a las conductas temerarias) como demasiado: entonces nos enfrentamos a trastornos de ansiedad.

Los científicos sabían que el aprendizaje y la memoria de este sentimiento procedía de una región cerebral llamada amígdala central, pero ignoraban qué mecanismo neuronal la activaba.

Ahora, neurocientíficos del Cold Spring Harbor Laboratory han afinado más y, después de realizar experimentos con ratones, señalan un grupo de neuronas llamado núcleo paraventricular del tálamo (PVT, por sus siglas en inglés). Al parecer, esta zona de la masa gris es extremadamente sensible a las situaciones de estrés.


Como explican en la revista Naturelas células nerviosas del PVT se enraízan profundamente en la amígdala central; cuando los científicos desconectaban este vínculo, los animales de laboratorio dejaban de aprender a reaccionar con miedo ante los estímulos. Es, por tanto, una diana ideal para desarrollar fármacos contra los trastornos de ansiedad.

La clave en esa conexión, como comprobaron los autores del estudio al analizar datos de personas aquejadas de estrés postraumático, reside en una molécula llamada BDNF, mensajero químico asociado a trastornos de ansiedad y que desempeña un papel importante en el nacimiento y la conexión de neuronas. Al aumentar los niveles de BDNF en la amígdala central de los ratones, estos mostraban una conducta más temerosa y creaban recuerdos a largo plazo sobre las situaciones que le habían generado angustia.

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Neurociencias: ¿El Cerebro Tiene Edad?

La capacidad de desarrollarse del cerebro solo tiene como limite nuestra incapacidad de concebirla como tal. Creemos y sucumbimos ante la "edad" o las "exigencias" o la "falta de tiempo". Por el contrario, los nuevos estudios revelan que el cerebro solo tiene la edad de nuestros proyectos.

Veamos y disfrutemos entonces de una serie de artículos científicos de divulgación extraídos de la revista Muy Interesante, que nos enseñan los últimos avances en neurociencias aplicadas a la vida cotidiana. 



¿A QUÉ EDAD MADURA EL CEREBRO?

Un estudio del Instituto de Neurociencia Cognitiva de Londres sugiere que el cerebro continúa desarrollándose después de la infancia y la pubertad y que no está totalmente maduro hasta que superamos los 30 años, e incluso después de cumplir los 40. Los hallazgos contradicen teorías previas que apuntaban a una maduración cerebral mucho más temprana.


Los resultados de la investigación, dirigida por la neurocientífica Sarah-Jayne Blakemore, sugieren que el córtex prefrontal es la zona que experimenta un período de desarrollo más prolongado. Esta región cerebral es importante para funciones cognitivas superiores como la planificación y la toma de decisiones. Además, juega un papel clave en el comportamiento social, la empatía y la interacción con otros individuos, y en ella residen algunos rasgos de la personalidad.


EL INTERRUPTOR CEREBRAL DEL COMPORTAMIENTO

Nuestro cerebro posee una especie de interruptor que regula nuestro comportamiento frente a la información sensorial que nos llega de nuestro entorno. Así lo demuestra el último estudio de un equipo de científicos del NERF (Neuro Electronics Research Flanders) y del VIB (Flanders Institute for Biotechnology).

Los procesos cerebrales están desentrañándose poco a poco gracias a la neurociencia pero, ciertamente, nuestro cerebro en sí es bastante complejo como para desvelar sus secretos con facilidad. El procesamiento cerebral a nivel de circuitos neuronales de información es quizá la parte menos transparente y es en la que se ha centrado este grupo de investigadores. Tras estudiar el proceso cerebral del pez cebra con objeto de averiguar cómo combina el cerebro los estímulos internos y externos, descubrieron que la habénula dorsal(equivalente a la habénula de los mamíferos que no es sino el procesador cerebral del aprendizaje y el estrés) actuaba como interruptor cerebral para desencadenar comportamientos distintos.


Así pues, nuestro interruptor cerebral no es sino la habénula, que actúa seleccionando cierta información sensorial para enviarla después a las áreas posteriores del tronco encefálico, regulando así nuestro comportamiento.

El equipo ha integrado neurobiología e ingeniería a escala nanométrica para profundizar en las funciones del cerebro en varios niveles de detalle. Gracias a este enfoque multidisciplinar, los investigadores han podido mirar más allá de las células del cerebro, para estudiar los circuitos neuronales y su vínculo con el comportamiento.

EL CEREBRO Y LAS DECISIONES

A los seres humanos nos gusta pensar quetomamos cada una de nuestras decisiones de manera consciente o, lo que es lo mismo, que existe el libre albedrío. Sin embargo, el neurocientífico Patrick Haggard, del University College de Londres (Reino Unido), asegura que los estudios del cerebro indican que antes de que seamos conscientes de que estamos decidiendo algo tan simple como si beberemos té o café en el desayuno, o qué camino recorreremos para llegar al trabajo, nuestro cerebro ya ha escogido. Las elecciones sobre cuál será nuestra próxima acción son fruto de una serie de reacciones bioquímicas que ocurren en el córtex parietal, tal y como demostró Angela Sirigu, neurocientífica en el Centro de Neurociencia Cognitiva del CNRS, en Francia. 




Por otra parte, científicos de la Universidad de California (EE UU) han probado que analizando un área de la corteza prefrontal con resonancia magnética funcional es posible predecir el comportamiento humano en 3 de cada 4 casos, revelando los propósitos y deseos de los individuos antes incluso de que ellos los conozcan. 

A esto se suma que una investigación dada a conocer hace poco en The Journal of Neurosciencerevelaba que existe una conexión entre la actividad del cerebro humano en las neuronas núcleo accumbens -el centro de las recompensas- y el comportamiento futuro con respecto a la alimentación y el sexo, de manera que con un escáner se puede adivinar cuánto pesará una persona dentro de seis meses, e incluso cómo será entonces su vida sexual.



10 Tips para ser Más Creativos por Estanislao Bachrach

Fuente: Apertura

1. No haga al mismo tiempo dos o más cosas que requieran comprender una situación y tomar decisiones. El cerebro no es naturalmente multitasking: cada tarea que se le suma, le resta foco a la principal.
2. Organice su semana, preferentemente los lunes o los domingos. Agende las tareas según su importancia y no solamente según su urgencia.
3. Escriba las cosas que tiene que hacer y las ideas que le surgen. Es recomendable sacar las cosas de la cabeza y escribirlas para no gastar energía de más.
4. Resuelva por la mañana las actividades que le requieren mayor concentración. Las actividades que más consumen energía son recordar cosas del pasado, imaginarse el futuro y priorizar.
5. Si tomó una decisión importante, trate de no tomar otra decisión difícil ese mismo día. A veces, por tratar de ser más eficaces, se resuelven muchas cuestiones en un solo día, lo cual es un error porque el cerebro ya está cansado.
6. Desconéctese al menos una vez por día: hágase un espacio para salir a tomar aire o almorzar solo. Ayuda a que el cerebro descanse un rato y luego se distraiga menos.
7. Si se aburre con lo que está haciendo, haga una pausa o escuche música. Es muy recomendable tener un hobby.
Asimismo, las alertas que indican que falta poco tiempo para entregar un proyecto o tarea generan un estrés positivo necesario para ser eficiente.
8. Simplifique hasta un máximo de cuatro alternativas cuando se vea abrumado con mucha información. Está científicamente comprobado que es el número adecuado para hacer una elección sin confundirse.
9. Aprenda a priorizar: Es preferible eliminar cierta información en vez de conocerla toda en detalle, lo cual incrementa el estrés y el riesgo de equivocarse.
10. Conozca sus hormonas: La concentración depende de la dopamina y la noradrenalina. La primera, se estabiliza cuando se hace algo interesante y/o divertido. Y la segunda se regula con actividad física.
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Siete Tips para Optimizar Nuestro Cerebro, por Estanislao Bachrach

Fuente y extracto: iProfesional

En el marco de la conferencia "Cambio: yo, mi equipo, mi organización", organizada por el Departamento de Estrategia y Capital Humano de la consultora CPA Ferrere, el doctor en biología molecular, Estanislao Bachrach habló ante empresarios uruguayos sobre neurociencia aplicada al ámbito laboral. 

Según indicó experto en innovación aplicada a los negocios, autor del bestseller AgilMente y docente e investigador de universidades como Harvard, la neurociencia es "la" ciencia del siglo XXI y las empresas comenzaron a entender que no pueden cambiar para bien si sus empleados no lo hacen. Pero, para que esto suceda, tienen que comprender cómo funcionan sus cabezas.
Durante la conferencia el experto explicó por qué es tan difícil que las personas cambien y por qué no es imposible.
Para explicarse mejor, el doctor por la Universidad de Buenos Aires derribó algunos mitos acerca del cerebro, ese órgano que cada vez más se revela ante la ciencia.

Siete Consejos para ser Más Eficientes


1. Usamos todo el cerebro

"Usamos todo el cerebro", aclaró Bachrach ante los empresarios. Lo que sucede, explicó, es quesólo podemos usar un 2% al mismo tiempo. Por eso, cuantas más actividades en simultáneo queramos meter en la cabeza, "tenemos que apagar otras".

Sobre este punto, agregó que "cuando las actividades son más de las que el órgano puede soportar, surge el estrés". Cuando el cerebro está estresado "pierde la noción de las urgencias", algo que se relaciona con el córtex frontal del cerebro.
"En general, está estudiado que cuando tenés más de cuatro cosas muy urgentes que hacer, empiezan a perder eficiencia todas", indicó. Por eso lo recomendable es "priorizar-priorizar".

2. El multitasking no existe

La actualmente valorada capacidad de realizar múltiples tareas al mismo tiempo simplemente "no existe", aseguró Bachrach, quien desarrolló que el cerebro humano no puede concentrarse en más de una cosa al mismo tiempo.

"Lo que haces cuando haces dos cosas al mismo tiempo es hacer una, apagarla; hacer otra, apagarla; y así sucesivamente", explicó haciendo la mímica de estar accionando un interruptor.
"Intentar practicar el multitasking es la primera causa del cansancio y las equivocaciones: "La sensación es la de ser más productivo, pero es una sensación", aclara.


Estar "hiperconectado", por ejemplo, lo que en realidad hace es "desconectarte", aseguró el científico: "Es lo que se llama atención continua parcial, estar muy atento a algo, pero con la antena parada por si viene otra cosa". Eso es lo que genera cortisol y adrenalina, responsables del estrés.
En la misma línea, Bachrach aseguró ante el auditorio que el cerebro no presta atención todo el tiempo. Durante una conversación, una clase, una conferencia, por ejemplo, está atento al principio y al final. 

3. Reaccionar no es responder

Por lo general, frente a los estímulos negativos las personas reaccionan, no responden. "Al cerebro le es más barato reaccionar", indicó el doctor en biología molecular, y lo ilustró con un ejemplo típico en el ámbito empresarial: molestarse con un superior por un malentendido, reaccionar escribiéndole un mail y finalmente adentrarse en lo que se llama "espiral negativo"."Es imposible no reaccionar si no pones una pausa", aseguró Bachrach.

Para poner un alto al cerebro, es necesario, en primer lugar, cambiar el estímulo visual, por ejemplo, cerrar la casilla de correos, apagar la computadora, irse a caminar.
La neurociencia lo explica así: "Más del 90% de las personas son visuales. El 25% del cerebro está conectado con los ojos". Por eso es mejor cortar con el estímulo visual negativo, explicó el investigador.

4. Respirar profundo y enderezar la espalda hace bien

"Cuando respiramos profundo el oxígeno entra en el cerebro, creando más venas y arterias. Si no hay venas, las neuronas se mueren (por eso se dice que el ser humano no sobrevive más de dos minutos sin respirar)", aclaró Bachrach. Es que el cerebro es el órgano más tóxico del cuerpo y las venas y arterias son fundamentales para desintoxicarlo.

Una recomendación del mismo estilo es igual de útil: sentarse o caminar con la columna derecha. "Esto hace que los neurotransmisores circulen de forma más eficiente", aseguró.

5. Cambiar el comportamiento no es cambiar

"Maximizar el placer y minimizar el dolor" es el objetivo constante del cerebro, un órgano "muy egoísta", bromeó el especialista. "Solo le importa pasar bien" y "no sabe que hay un mañana", agregó. Por eso es importante lo que la persona pueda hacer con la mente, el "software, donde están los pensamientos".

El cerebro es como el "hardware, donde está el cableado, las neuronas", comparó en una analogía con la informática. Por ejemplo, si una persona es pesimista y todos los días, todo el día, piensa de forma negativa, muy difícilmente se levantará una mañana sintiéndose optimista. Lo que va haciendo es "cablear" el cerebro para que piense en negativo.
Pero esto se puede cambiar, aunque sea difícil y requiera trabajo. "El cerebro está como en piloto automático", es decir que, si no se lo detiene, "sigue solo", con su único objetivo de sobrevivir. Pero el cambio, para la neurociencia, no se resume en modificar la forma de actuar o de comportarse, sino de pensar. "El verdadero cambio está en la cabeza", confirmó.

6. Es posible evitar las acciones involuntarias

"El libre albedrío casi que no existe", afirmó Bachrach, quien explicó que la mayoría de nuestras acciones son involuntarias o, al menos, se generan sin que tomemos una decisión previa sobre ellas. Sin embargo, las personas tenemos lo que se llama "poder de veto", es decir, la posibilidad de decir "no" a las órdenes que da el cerebro.

Estudios recientes en neurociencia demuestran que cuando vamos a realizar un acto involuntario (por ejemplo, mover la mano mientras hablamos), el cerebro envía la orden 0,5 segundos antes. En 0,3 segundos, la persona puede darse cuenta de que la orden llegó, por lo que "tiene 0,2 segundos para decidir no hacerla", afirmó Bachrach.
Este nuevo conocimiento se aplica a las personas con trastornos obsesivos-compulsivos, a quienes se les explica que su problema es que el cerebro envía esas señales con demasiada frecuencia. 

7. La mayoría de nuestras decisiones son emocionales

Contrario a lo que podría creerse, la razón no es la que manda al momento de decidir en la mayoría de los casos. De hecho, "más del 90% de nuestras decisiones son emocionales", incluso aunque no nos percatemos de ello, afirma Bachrach.

En un mismo sentido, la interacción social es una cuestión "de vida o muerte" para el cerebro: "Las necesidades sociales (para este órgano) son tan importantes como el agua o la comida", asegura el experto.
Tal es así que existe evidencia científica de que las personas solitarias tienen una expectativa de vida de entre 5 y 10 años menos que aquellas que interactúan con otras. "Y esa relación no la sustituye la televisión, el celular ni la tableta", aclaró Bachrach.

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¿Cómo Podemos Cambiar? Neurociencias por Estanislao Bachrach


Vivimos queriendo cambiar aspectos de nosotros mismos que no nos hacen felices. "Comienzo la dieta el lunes", "me gustaría ser distinto en el trabajo", "si puediera subir a un avión". El miedo al fracaso nos deja a mitad de camino. ¿Por qué los cambios nos cuestan tanto?

Una de las razones es que nuestra compleja mente tiende a la homeostasis, es decir, equilibrar los movimientos en una sola dirección con mínimos movimientos en la dirección opuesta. Si te sientes confortable con tus pensamientos, sentimientos, emociones y comportamientos eres consistente como persona. No hay motivo para cambiar.


Pero sino, entras en conflicto. Cambiar en muchas ocasiones implica entrar en conflicto.

El cambio nos aleja de nuestras posiciones y sitios de placer, pero a la vez nos acerca al desarrollo y evolución personal.

AUTOMATIZADOS

A diario respondemos en forma automática. Nos comportamos y reacciones siempre de iguales formas. Esto no es casual. Estas reacciones obedecen a patrones cerebrales fuertemente establecidos que se van construyendo a lo largo de la vida. Ante disparadores y eventos similares, tendemos a reaccionar igual.

Sucede que el cerebro nos atrapa en sus patrones y rutinas.

La buena noticia es que el cerebro posee la capacidad de cambiar, y ello está, con mucho esfuerzo, a nuestro alcance y dominio.

Entonces las elecciones pueden ser tanto determinados por los otros o el contexto, como realizadas por nosotros mismos. ¿Podemos ser los autores e intérpretes de nuestra propia historia?

LA CUESTIÓN DE CAMBIAR

Cambiar o no cambiar, esa es la cuestión. ¿Es posible? Si. ¿Es sencillo? Si. ¿Es fácil de lograr? No.
Tu mente posee la capacidad de cambiar los patrones aparentemente fijos y para ello debes autoconcerte bien.

¿Qué es mente? ¿qué es cerebro? La analogía es del software y el hardware, la mente es tu software y el cerebro su espacio de contención físico, el hardware. Las conexiones entre neuronas establecen redes o circuitos conectados entre si. A estas conexiones se las llama sinapsis.

En cambio la mente está compuesta de pensamientos y emociones. Ellos corren cuan sistema operativo a través de la estructura del cerebro.

Lo importante es que si modificas tus rutinas mentales, pueden afectar y modificar de manera definitiva a tu cerebro. El entrenamiento y el autoconocimiento son las llaves.

El potencial de aprender, crecer y desarrollarnos, y nuestro potencial, es aun desconocido para nosotros. Pero la ciencia demuestra que su capacidad es enorme, y que no declina con la edad.

Las creencias sobre tus oportunidades para cambiar, resultan determinantes en el éxito o fracaso del poder hacerlo. El creer en el poder cambiar es la llave.

APRENDIZAJE Y SUPUESTOS

Siempre partimos de supuestos y modelos más o menos implícitos y establecidos. Nos decimos a nosotros mismos "yo soy bueno en esta actividad" o "no sirvo para esta otra"....Es cierto que la genética y las influencias culturales hacen suficiente para condenarnos al estatismo. Pero no basta.

Las neurociencias tienen una buena noticia. Es importante saber quién eres y cuáles son tus objetivos. Ello es determinante para poder cambiar.

En su mayor parte los cambios requieren de energía, tiempo, paciencia, voluntad, entereza. En definitiva, cambiar es sinónimo de aprender y mejorar.

¿Podemos descubrir los patrones que nos guían? ¿Qué supuestos en nuestras vidas resultan incuestionables?

PRIMEROS OBSTÁCULOS

El primer obstáculo real para el cambio es nuestro sentido de continuidad. Nos gusta pensar que nuestra identidad permanece estable durante el tiempo. Lamemos a ello la concepción de "este soy yo".

El dilema es que ser "este soy yo" se siente amenzado apenas cambian los patrones de comportamiento. Entonces cambiar implica armonizar el viejo "soy yo" con el nuevo "este soy yo".

Desde las neurociencias, cambiar implica alinear nuestras expectativas y objetivos con nuestros pensamientos y emociones. 

MAPAS Y CONSCIENCIA

Conócete y reescribirás tu historia personal. Tal es la conclusión a la que arriban las neurociencias. 

Sucede que tus respuestas, tus emociones y pensamientos están "cableados" formando en el cerebro un mapa cerebral.

La gran mayoría de tus hábitos se han forjado en las decisiones que has tomado en el pasado. Ahora mismo piensas y percibes el mundo a través de estos mapas. 

Una de las principales cosas que se aprende de los mapas, es que aquello que pensamos, sentimos o hacemos está lejos del control consciente. Son automáticos. 

Sucede que tu consciencia es como un pasajero que viaja de polizón en un gran trasatlántico. Quien lo conduce es el cerebro con su compleja ingeniería, no nosotros. 

La consciencia surge como un detrás de escena de una compleja maquinaria. La intención de este libro es poder cambiar, desde la mente, los patrones que determinan el hardware cerebral y la orientación de nuestro ser conscientes.

EJERCICIO DE AUTOCONOCIMIENTO

Comprometerte a cambiar en tu vida personal o profesional puede ser muy emocionante y a la vez abrumador. Por ello te propongo que diseñes un mapa de tu propio territorio que te indique hacia dónde ir. 

Toma nota de todo en un pequeño diario o libreta. Primero define cuál ha de ser tu nuevo camino. Identifica y define al menos un objetivo personal y otro profesional. 

Ahora define un punto de partida. Este debe ser un punto inquebrantable, aquellas cosas que no has de negociar de ninguna manera. 

Identifica los pensamientos, prejuicios y supuestos que se esconden detrás de tus acciones. ¿A qué temo? ¿Porqué?

Y sobre todo, mantente bien parado y orienta tus pensamientos hacia su norte. 



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La Inteligencia Colectiva, Neurociencias según el MIT


La inteligencia colectiva es una forma de inteligencia que surge de la colaboración y concurso de muchos individuos o seres vivos de una misma especie. Hoy es un término generalizado de la cibercultura o la sociedad del conocimiento. Aparece en una amplia variedad de formas de toma de decisiones consensuada.

La inteligencia colectiva existe, señala un estudio realizado por científicos del MIT. La capacidad de trabajar en grupo de manera eficiente depende, según los investigadores, de la dinámica de funcionamiento del grupo. Esta dinámica, a su vez, estaría en función de la “sensibilidad social” de los miembros de cada equipo, entendida como tal la capacidad de ser flexibles en la asignación de ocupaciones y de hacer partícipes a todos los miembros en la resolución de los desafíos.



El concepto de inteligencia colectiva se ve impulsado con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, especialmente con Internet. Con la Web 2.0 aparecen nuevas formas de relacionarse, en las que los consumidores pasan a ser también creadores, como consecuencia de una gran facilidad para la aportación de información. Existe, por tanto, una gran libertad para aportar contenidos en la red, y así los propios consumidores pueden construir contenidos colaborando entre ellos o aportando nuevos datos.

Inteligencia Colectiva: Capacidad de un grupo de individuos para optimizar colaborativamente las decisiones que le afectan como colectivo.


Investigaciones del MIT

El todo puede ser mayor que la suma de sus partes en lo que a inteligencia se refiere, revela un estudio realizado por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), en Estados Unidos. 

En la investigación, los científicos lograron demostrar que existe una inteligencia colectiva en grupos de personas que cooperan bien juntas, y que dicha inteligencia supera las capacidades cognitivas individuales de cada miembro de esos grupos. 



Hasta ahora, numerosos especialistas habían sostenido que la capacidad de los individuos de rendir en diversas tareas cognitivas demostraba la existencia de un nivel de inteligencia individual mensurable. 

Según publica el MIT en un comunicado, los investigadores de dicho Instituto aplicaron este mismo principio de medición de las capacidades intelectuales a pequeños equipos de personas. 

Así, descubrieron que si los equipos presentaban el tipo adecuado de dinámica o funcionamiento interno, podían desempeñar bien una amplia gama de asignaciones. Este descubrimiento tendría potenciales aplicaciones en empresas y otras organizaciones, señalan los investigadores. 


Sensibilidad Social 

Concretamente, serían aquellos grupos de personas que presentan altos niveles de “sensibilidad social” los más inteligentes como colectivo. Como sensibilidad social entienden los investigadores la buena disposición para ser flexibles en la asignación de ocupaciones y para que los todos los miembros del equipo puedan aplicar sus habilidades a cualquier desafío presentado.


Según Malone, “la sensibilidad social estaría relacionada con la capacidad de los miembros del grupo para percibir las emociones del resto de los miembros. En los grupos donde una persona es más dominante que las demás, la inteligencia colectiva es menor que en aquellos equipos donde los turnos de conversación están mejor distribuidos”. 

Por otro lado, los grupos sometidos al estudio que contaron con un mayor número de mujeres demostraron tener una mayor sensibilidad social y, en consecuencia, una mayor inteligencia colectiva, en comparación con los grupos que contuvieron menos mujeres. 


Aplicación en Organizaciones 

Los investigadores creen que los resultados obtenidos podrían aplicarse a muchos tipos de organizaciones y que sería muy interesante realizar pruebas para predecir cómo funcionarán ciertos equipos frente a los problemas que se puedan presentar en dichas organizaciones. 

Además, según Malone, la investigación demuestra también que sería posible aumentar la inteligencia de los grupos de trabajo, bien cambiando a algunos miembros bien enseñando a los equipos la mejor manera de interactuar.


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